Una experiencia chamánica en Machupicchu

Viaje misterioso y rico, en Machupicchu conocimos a Ramón, un chamán inca con rostro europeo.

Ramón poseía un aura de gran energía y paz, lo que afectaba sensiblemente el campo magnético alrededor de él. De mirada grave y comportamiento austero, su conocimiento y su poder personal eran casi visibles.

Actuando intuitivamente, le pedí una curación espiritual, mi corazón empezaba a dar señales de que necesitaba de cuidados especiales, y yo estaba buscando por eso.
Él lo aceptó, y marcó la cita para las tres de la tarde, en su tienda, en verdad un pequeño espacio esotérico.
Volvimos en el horario, pero la tienda estaba cerrada. Decepcionada, pensé que él había olvidado la cita, pero mirando alrededor, vimos a él que se aproximaba, con su paso despacio y tranquilo. Mostrando señales de reconocimiento, nos indicó la puerta, que permaneció abierta. Cuando le pregunté sobre la posibilidad de que alguien entrara, quebrando la privacidad que el momento exigía, él me contestó que nadie entraría durante el atendimiento y así pasó.

Me senté en el suelo, delante de él, que había traído una gran vasija de vidrio redonda y algunos instrumentos. Sentí una reverencia natural delante de sus gestos pausados. Actuando con gran concentración, sacó sonidos distintos de los instrumentos, de graves hasta agudos y al fin aspergió en mí un agua pura con hierbas especiales.

Cuando terminó, me preguntó cuál era mi profesión. Le dije que era profesora. Mirándome con ojos de amor, me dijo que la única religión era tener amor en el corazón, mirar la vida con ese amor y a las personas también. Todo lo demás era en vano, porque no libertaba nuestra esencia. Y que saber cuidarse y protegerse también era muy importante.
Y me enseñó:
– ¿Sabes que tenemos dos cerebros? El corazón también envía sentimientos para el cerebro, por eso es tan difícil pensar cuando estamos emocionalmente perturbados.

Yo oía sus palabras y observaba, silenciosamente. En verdad, sorbía ese momento, que alimentaba mi alma tan sedienta. Completó su explicación diciéndome: – Trabajo con símbolos.

Él fue hasta su mesa de trabajo, donde tallaba símbolos en piedras, y usando la radiestesia, eligió con el péndulo un símbolo específico para mí, tallado en un mineral de color negro, llamado serpentina: me tocó el símbolo del equilibrio inca, representado por dos rayos opuestos e iguales. Me lo dio con la recomendación de que no dejara a nadie tocarlo, sino yo misma.

Agradecida, le pregunté al final cuánto le debía por el atendimiento. Él me pidió como pagamento que yo le enviara un instrumento típico brasileño, un berimbau, cuando yo llegase en Brasil. Claro que tuve un gran placer en atenderlo. Una vieja amiga, Daise, me ayudó a encontrar y enviar para Machu Picchu la encomienda.

Cuando volví al hotel me puse a pensar en sus palabras, que tenían fuertes implicaciones para la conquista de la paz interior y las maneras de obtenerla. Tenemos dos cerebros (¿los hemisferios derecho e izquierdo?), razón y corazón, y mientras no sepamos integrarlos, sufrimos las consecuencias de un conflicto interior.
Y una casa dividida no puede permanecer de pie…

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Visitamos las ruinas de Machu Picchu al día siguiente, por la mañana.
La belleza de la Naturaleza, abrupta y majestuosa, aliada a un bello día de cielo azul; las construcciones de piedra, simétricas y gigantescas, la increíble percepción de que las aberturas de las ventanas fueron construidas para captar la música de las esferas, el om, me dieron la sensación, en el presente, del pasado ido.
La suma de todo se completaba con el sonido de la flauta andina de un peruano con ropa típica, tocando en lo más alto de la montaña próxima.
Ese escenario me hizo reconocer, de nuevo, tras largo tiempo adormecido en mi íntimo, el poder de la Naturaleza y de sus símbolos sobre mí.

Los efectos de ese viaje para Machu Picchu fueron transformadores: cuando volví a Brasil, un amigo, Walter, me preguntó si yo conocía el Feng Shui.
– ¿Qué es eso?
– Un método oriental para crear armonía y equilibrio para el ser humano por medio de los ambientes. Para el Feng Shui, el símbolo es muy importante.

De nuevo, el símbolo. Empecé a investigar todo lo que podía sobre el tema.
Muchos libros sobre el Feng Shui, sobre la naturaleza humana, diccionarios de símbolos, investigaciones históricas, todo yo relacionaba y hacía asociaciones. ¡Qué mundo increíble yo estaba descubriendo!

Yo estaba penetrando en un mundo nuevo, donde solo el conocimiento del tenor de las energías es que me llevaría al equilibrio, base del amor sin sufrimiento.

Poco a poco empecé a oír más mi corazón, parar de creer que tenía las respuestas para todas las cuestiones humanas y comprender que ni siempre es posible poner nuestra vida en un molde, sin observar que todo está en continuo movimiento, por lo tanto, no jures ni por el cielo ni por la tierra, si no queremos vernos presos en nuestras propias palabras.

Empecé a vivir sin culpa esa nueva percepción según la cuál lo importante es la humildad delante de la vida y de su propósito respecto a nosotros, y filtrando lo que nos han pasado como voluntad de Dios: estamos sobrecargados por preceptos y prejuicios, esclavos de nuestras propias mentes, como ha dicho Roosevelt.

Es una puerta estrecha: pocos aciertan su entrada. Pero sin duda vale la pena todo el esfuerzo para que pasemos por ella.
Así fui iniciada en la comprensión del amor humano y de sus aprendizajes, que por muchas veces son dolorosos. Y encontrando en mí nuevamente la paz que me era una costumbre, me volví a mi campo de estudios desde niña, la mística. Sin embargo, yo también la veía con nuevos ojos: empecé a comprender que todo lo que existe es una señal, simboliza mundos espirituales que no vemos con nuestros ojos humanos.

Por ejemplo, la pureza cristalina del agua me hace recordar la pureza del espíritu y, cuando bebemos de la fuente del amor divino, nunca más tenemos sed…
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(Tomado de: O Caminho da Sabedoria, Stela Vecchi, Edicon, 2008, São Paulo).

Pertenecemos a la Madre Tierra “Pachamama”.
Madre como un presente de nuestro Creador “Wiracocha”. Vamos a reunirnos en el Círculo Sagrado y proteger a nuestra Madre de la involución. Desde los tiempos de nuestros ancestrales continuamos practicando la reciprocidad “Ayni”: reciprocidad para nuestra Madre Tierra, ofreciéndole todo nuestro amor por medio de ceremonias sagradas.
Vamos a despertar hermanos. La Madre Tierra nos necesita; nosotros somos sus guardianes.

Tierra, la tierra será mi cuerpo.
El agua será mi sangre.
Aire, el aire, será mi aliento.
El fuego será mi espíritu.
Hebert Jordán Lira

CDs para promover la curación y el equilibrio de los chakras:

1. Shaman Experience in Machupicchu
2. Condor and Eagle – Everlasting Brotherhood

de Hebert Jordán Lira: hjlas@hotmail.com

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Las señales me indicaban que yo iría de nuevo para esa ciudad mágica, Machu Picchu, con sus poderes ocultos. La primera vez, su fuerte energía me hizo reflexionar sobre la mecánica celeste y sus efectos sobre nosotros y nuestras casas. Entre otras cosas, me hizo reflexionar sobre la clara percepción de que los hemisferios de la Tierra son complementarios. Y así nació el Feng Shui Lógico. De esa vez, mucho más me esperaba… poco a poco estoy absorbiendo la cosmovisión andina y escribiendo sobre su sabiduría.

Stela Vecchi es escritora y consultora de Feng Shui.
Es autora del libro Feng Shui Lógico (Ícone, São Paulo, 2004), imparte cursos de Feng Shui Lógico, técnica que favorece la felicidad porque deja su casa armoniosa y llena de energía benéfica.
Es autora del libro No Céu do Hemisfério Sul – Brasil, um Novo Começo, en el cual analiza la bandera brasileña desde un punto de vista inédito. Su tercer libro, O Caminho da Sabedoria, es sobre el amor y sobre el verdadero significado de los relacionamientos amorosos en nuestra vida.

Visita también el sitio: www.fengshuilogico.com
www.fengshuilogico.com

Traducción: Mary Hatakeyama

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